Cuando se habla de seguridad y salud en el trabajo, suele pensarse en normas, equipos de protección y procedimientos. Sin embargo, detrás de cada política hay personas cuyas experiencias dan sentido a la prevención. Ese es el caso de Pride Alvizures, jefe de Seguridad Industrial en Centroamérica, cuya visión sobre la protección de las personas se forjó mucho antes de su carrera profesional, en el Cuerpo de Bomberos Municipales de Guatemala.
Su historia comenzó en 1988, cuando, con apenas 17 años, decidió unirse a los bomberos siguiendo el consejo de su padre, quien lo animó a canalizar su energía en una actividad de servicio. “Al inicio no me llamaba mucho la atención”, reconoce Pride. No obstante, las primeras capacitaciones en primeros auxilios, las salidas en motobomba y las maniobras de rescate despertaron en él una pasión que lo llevaría a integrarse a la Brigada de Rescate.
Durante su formación, enfrentó escenarios exigentes que marcaron su carácter: descensos a barrancos, ejercicios en puentes urbanos e incluso prácticas desde helicópteros en vuelo, parte del proceso para certificarse como rescatista. “Eran momentos de mucha exigencia, donde el margen de error era mínimo”, recuerda.
Su afición por el mundo bomberil se refleja en esta colección, un recordatorio constante de los valores que han guiado su vida y su liderazgo en seguridad.
Hoy, tras 37 años de trayectoria, Pride continúa vinculado a la Asociación de Bomberos Municipales Retirados. Para él, ser bombero significó aprender lecciones que trascienden cualquier uniforme. “La preparación teórica y práctica es clave, especialmente en una emergencia donde no se puede dudar. También aprendí a trabajar en equipo y a ser riguroso, porque una distracción podía costar vidas”, explica. El lema que adoptó entonces —disciplina, honor y abnegación— sigue guiando su forma de actuar.
Esa experiencia es la base de su enfoque actual en seguridad industrial. Pride es contundente: la prevención siempre debe ser prioritaria. “Los errores humanos y la naturaleza pueden colocarnos en situaciones críticas. Por eso es fundamental estar preparados, anticiparnos y cuidar a las personas”, afirma.
Además, su formación como bombero le dejó una conciencia profunda sobre el cuidado de la salud. Un aspecto que hoy refuerza en su vida profesional y personal, apoyado por los programas de bienestar y prevención médica. “El seguimiento médico y los buenos hábitos hacen la diferencia. La seguridad también empieza por cuidarnos a nosotros mismos”, comparte.
Su admiración por el mundo bomberil también se refleja fuera del trabajo. Pride ha reunido a lo largo de los años una colección de objetos alusivos a los bomberos —desde figuras y vehículos en miniatura hasta sets de construcción— que para él representan el valor del servicio y el compromiso con la vida.
Antes de concluir, deja un mensaje claro y sencillo: “En seguridad y salud, más vale la prevención que la corrección. La disciplina es clave para lograr resultados y cumplir metas, tanto en el trabajo como en la vida”.
Historias como la de Pride Alvizures muestran que la seguridad va más allá de los procedimientos: nace de valores, vocación y una auténtica convicción por proteger a las personas.